Las vibras estuvieron bastante raras en el Gillette Stadium este fin de semana durante la reunión de los New England Patriots de 2001 por su 25 aniversario. Aunque los fans mostraron muchísimo cariño al equipo que inició su legendaria dinastía, dos nombres clave faltaron a la cita: Tom Brady y Bill Belichick. Brady no estuvo, pero eso no fue problema ya que estaba trabajando como comentarista en Seattle. ¿Pero Belichick? La cosa se pone tensa. El actual coach de North Carolina sí hizo espacio en su agenda recientemente para ir a la cena del 40 aniversario de los New York Giants, así que su ausencia en Foxborough ha dejado a todos con la duda. ## La tensión es real Hablando claro: la relación entre Belichick y el dueño Robert Kraft está lejos de ser color de rosa. Aunque la separación se presentó como una "salida mutua", ha quedado bastante claro que a Belichick lo forzaron a irse después de la temporada 2023. La tensión ha escalado en los años recientes, al grado de que Belichick les prohibió a los scouts de los Patriots entrar a las instalaciones de North Carolina, declarando a ESPN: "Está claro que no soy bienvenido allá en su centro. Así que ellos no son bienvenidos en el nuestro". Ambas partes se han estado tirando indirectas en los medios, discutiendo sobre quién tomó un riesgo mayor cuando Belichick se unió al equipo en el 2000. Es un total L para los fans que quieren ver a ambos dejar atrás el drama, especialmente considerando que su racha de 23 temporadas les aseguró seis Super Bowls y nueve títulos de la AFC: el nivel absoluto de éxito constante. ## Por qué importa A pesar del drama, podría haber una victoria en el futuro. Kraft ya había mencionado planes para construir una estatua de Belichick, lo que podría ser la rama de olivo necesaria para traer al coach de vuelta a la casa. Hasta entonces, el puente sigue oficialmente quemado.