La postura de "cero regulación"

Escuchen, todos, desde Silicon Valley hasta la Casa Blanca, están obsesionados con la IA en este momento, pero Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, está poniendo el freno al enfoque del gobierno. En su primer artículo en Substack, lanzó una opinión contundente: intentar regular la IA de inmediato es una tremenda equivocación. Argumenta que no deberíamos apresurarnos a escribir un reglamento todavía.

Pruebas de estrés > Reglas

Bailey no dice que debamos dejar que la IA se vuelva loca sin supervisión. Él apuesta todo a las pruebas "rigurosas". Su visión es que necesitamos encontrar dónde fallan estos modelos —porque, siendo realistas, van a fallar— antes de intentar legislar sobre ellos. Está impulsando un marco donde podamos identificar vulnerabilidades y establecer límites para evitar que los riesgos se salgan de control.

"Eso no es evidencia de que las pruebas hayan fallado, más bien es la evidencia de por qué las pruebas son necesarias", señaló Bailey. Básicamente, esperar que la IA se comporte perfectamente desde el principio es una receta para el fracaso.

El panorama general

Esto ocurre después de una semana en la que la conversación sobre la IA ha llegado a un punto crítico. Por un lado, empresas como OpenAI y Anthropic están lowkey asustadas, sugiriendo que debemos frenar el desarrollo. Por el otro lado, tienes al presidente Trump, quien está highkey apostando por la carrera armamentista de IA contra China. Trump recientemente consiguió que estos CEOs tecnológicos firmaran un acuerdo "moralmente vinculante" para mantener su tecnología segura, pero Bailey parece pensar que necesitamos algo más que buenas vibras y promesas.

En el Reino Unido, el Instituto de Seguridad de IA ya está trabajando en estos estándares, pero Bailey dice que el ritmo debe acelerarse. No descarta la regulación eventualmente; simplemente no es el punto de partida correcto mientras la tecnología siga siendo tan impredecible.

Por qué importa

Si el jefe del Banco de Inglaterra piensa que no estamos listos para regular, es una señal de que la industria sigue en una fase de "salvaje oeste". Para los inversores y trabajadores, esto significa que las reglas del juego se mantendrán fluidas por un tiempo. No esperen una represión repentina del gobierno; esperen un periodo largo y confuso de prueba y error a medida que estos sistemas sean sometidos a pruebas de estrés.