La situación
Real talk: la cosa se puso turbia para One Nation. El partido admitió oficialmente que $56,000 de sus fondos se destinaron a construir un cobertizo ubicado en la propiedad privada de James Ashby en Yeppoon. Aunque Ashby actualmente vive en la estructura durante las renovaciones de su casa, el partido sostiene que la inyección de efectivo fue en realidad un préstamo a una empresa llamada Small Batch Brewing Pty Ltd para ayudar a arrancar un proyecto de microdestilería.
La lógica del negocio
Según un correo electrónico enviado a los miembros del partido por el gerente general Kelvin Morton, el ejecutivo nacional —que incluye a Ashby— acordó unánimemente el préstamo para reducir los "gastos generales y de alquiler comercial". ¿El objetivo? Entrar en el negocio del alcohol y generar unos ingresos estimados de $400,000 a $500,000 anuales en licencias. Es un plan de negocios bastante inusual, la verdad. El partido actualmente depende de un fabricante contratado para su línea de alcohol, pero confían en que esta nueva aventura financie sus futuras campañas para 2027.
La letra pequeña
Aquí es donde las vibras están mal. Aunque Morton intentó comparar esto con otros partidos políticos que poseen clubes o empresas de software, los registros de la ASIC muestran que Small Batch Brewing en realidad no es propiedad de One Nation ni de sus fideicomisos. Es una empresa privada propiedad a partes iguales de Ashby, Pauline Hanson y el ex tesorero Alex Jones. Básicamente, el partido financió infraestructura en un terreno privado propiedad de su propio liderazgo. Ashby confirmó previamente que la entidad actualmente no está operando y todavía está esperando las licencias necesarias.
Por qué importa
Los partidos políticos suelen financiarse mediante miembros y donantes para ganar elecciones, no para jugar a ser desarrolladores inmobiliarios o destiladores artesanales en los terrenos privados de sus líderes. La imagen de usar las cuotas de los miembros para construir un espacio habitable para un empleado —incluso con promesas de ingresos futuros— es un gol en contra gigante para los críticos que cuestionan cómo el partido maneja sus finanzas.


